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martes, 18 de septiembre de 2012

El irlandés

El irlandés (2011), John Michael McDonagh


Algunas veces es francesa, otras americana, alguna española, etc. Pero en muchísimas más ocasiones, las películas que más gratamente sorprenden durante la temporada vienen de las islas británicas. ¡Pero es que en esta ocasión viene de Irlanda!. Pasé un año allí y me puedo imaginar con qué orgullo deben estar sacando pecho con la película más premiada de su historia. Lo que parecía obligado es que sea gracias a un film que traza un esbozo muy particular de su todavía más particular manera de ser. Son únicos.
El trampolín desde el que se lanza esta opera prima de su director es el de un personaje de aquellos que son, en sí mismos, la peli. Da para una serie que seguro haría las delicias de un público demasiado entregado a los productos de género y más propios de la otra costa del atlántico. Nuestro hombre es un rebelde agente de la autoridad que sólo se la gana a base de poseer un torrente (no confundir) de personalidad. Mientras por un lado estamos ante un agudo y audaz agente de la ley, cargado de instinto, por otro sólo vemos a un fanfarron irlandés de vuelta de todo a quien no le importa lo más mínimo cualquier relación por la que no tenga que pagar. Su madre aparte. Si sólo lo analizamos así, es posible que nos vengan a la memoria otros personajes similares de la literatura del cine policíaco o negro, llevados o no a la pantalla, o incluso exclusivos de ella. Sin embargo, os puedo asegurar que combinados en el pellejo de Brendan Gleeson el resultado es uno de los papeles más originales que se han visto en tiempo. Cuando un guionista (en este caso el propio director) y un actor se enfrentan a la creación y recreación de un carácter así supone un gran reto llegar a empatizar con el espectador. Pues aquí ambos lo consiguen en 3 minutos.
Más allá de la inmensa humanidad de este actor que todos recordaremos como escudero de Mel Gibson en Braveheart, encontramos una peli que también sale airosa en el siempre complicadísimo reto de combinar géneros. Pero no de cualquier manera. En este caso la manera más gráfica de definirlo es el verdadero santo y seña de este pueblo: la Guinness. Una cerveza, que vendría a representar la comedia que es, pero de un color negro a más no poder. Hay muerte, decepción, corrupción y demás ingredientes propios del cine del mismo color y del western. Todo bañado con la personalísima música de Calexico y rodeado de otros sorprendentes personajes, como el surrealista niño de la bicicleta.
Sin duda, su secreto es saber combinar todos estos elementos para hacernos pasar una hora y media con la sonrisita pegada en la cara. Hay que saber un rato para hacer algo así.

PARA: públicos inconformistas y buscajoyas
ABSTENERSE: los que acuden al cine con la curiosidad del que va al bar de la esquina

lunes, 27 de agosto de 2012

Brave

Cartelera:
Brave (2012), Mark Andrews y Brenda Chapman

Lo peludo de crear obras maestras de la talla de Toy Story, Cars, Wall·e o Buscando a Nemo (mi preferida) es mantener el listón tan alto. Pues resulta que los genios de Pixar lo habían conseguido durante más de una década. ¿Cómo? Creando reiteradamente (mérito descomunal) piezas mágicas de animación mediante la combinación de dos recursos marca de la casa: el dominio de una revolucionaria animación digital (la producción) y una deslumbrante imaginación para crear buenas historias (el guión).
Con semejante talento consolidado durante tanto tiempo uno acude a la sala de cine sin saber si está acompañando a su hija o si está siendo acompañado por ésta. Tras varios anuncios de próximos estrenos un imprevisto aperitivo que no hace sino confirmar (una vez más) todo lo mencionado. No lleguéis tarde porque os perderíais un exquisito corto del mismo Pixar llamado "La luna". Maravilloso cuento que sin necesidad de usar ninguna lengua de este planeta transmite un mensaje que entenderán todos sus habitantes.
Y nada más empezar la peli a la protagonista se le escapa una flecha que agujerea mi globo de ilusión y, sin ser yo consciente en ese momento, empieza a desinflar paulatinamente las expectativas ganadas a pulso por este equipo durante tanto tiempo.
La mejor manera que se me ocurre de criticar la peli es que la sociedad Disney-Pixar se ha balanceado peligrosamente hacia la primera. Es decir, se les ha caido uno de los dos pilares mencionados: en lugar de seguir confiando en su talento para crear historias genuinas han resucitado el obsoleto sello de Disney con un cuento tradicional propio del siglo pasado.
Por si esto fuera poco, eché en falta sobremanera otro de los elementos característicos de sus películas, y que acostumbraba a concentrar la mayoría del buen humor que destilaban: sus personajes secundarios. Lo que más se le acerca en este caso son los hermanos trillizos, que no consiguen ni de largo llenar ese vacío.
Ya hacen bien en acordarse de Steve Jobs en la dedicatoria final. Tampoco harían mal en invocar su espíritu para intentar recuperar su inspiración de cara a futuros proyectos. Ánimo.

PARA: Los rancios seguidores de las películas clásicas de Disney
ABSTENERSE: Los que se convirtieron en fans de la animación descubriendo Toy Story

miércoles, 27 de junio de 2012

Moonrise kingdom

Cartelera:
Moonrise kingdom (2012), Wes Anderson


No tenía el placer de conocer a este singular director, pero como siga haciendo películas como ésta deberemos guardarle un rincón más que especial en nuestra memoria sobre nuevo cine.
Maneras de abordar el universo infantil en el cine ha habido infinitas, pero ésta merece un capítulo propio. El principio es toda una declaración de intenciones en muchos sentidos. La realización es deslumbrante por su originalidad y plasticidad. Posee un estilo exquisito para transmitirte la impresión de que estás leyendo un libro infantil dirigido al público adulto, basado en ilustraciones, a la vez que aprovecha impecablemente el medio.
De esta manera, nos hace avanzar en la historia muy fluidamente, identificando constantemente un sello muy peculiar basado en un tono inclasificable, pero reconocible. 100% comedia de la buena.
Por si esto fuese poco, el señor se ha sabido rodear de un elenco de consagrados artistas que sería protagonista en cualguier película americana, indie o comercial.
Lo que no me acaba de encajar es la interrupción que se hace de ese estilo a mitad película. Adquiriere entonces, durante un lapsus de tiempo, un aire de drama más convencional basado en una serie de dialogos por parejas que pretenden darle una trascendencia a modo de sermón o mensaje. No lo necesitaba, a mi entender, porque traiciona, en cierto modo, esa genuina huella que nos deja durante todo el resto del film.
Un sincero placer el poder disfrutar, aunque sea tan de vez en cuando, de nuevas maneras de entender y de disfrutar este arte infinito y apasionante.

PARA: amantes de la comedia en su más amplio espectro
ABSTENERSE: los que se sienten incómodos cuando no pueden clasificar una peli

lunes, 26 de marzo de 2012

La invención de Hugo

Cartelera:
La invención de Hugo (2011), Martin Scorsese


Esta película es un gran ejemplo de lo que está ocurriendo con el cine desde hace ya tiempo. Y no deja de ser paradógico que se centre en la figura de uno de los primeros grandes creadores de sueños gracias al cine.
Me refiero al imparable avance que la técnica digital ha supuesto para disfrutar de la imagen. De exquisitas imágenes. Un deleite para nuestros ojos en manos expertas como las de Mr.Scorsese. Pero el problema es que las historias no avanzan a la misma velocidad.
El film habla del origen del cine como instrumento para conmovernos. Sin duda, el cine que más nos marca es el que nos emociona. Ahí cada uno pone su listón, pero en este caso está colocado a un nivel obviamente infantil, fruto de la adaptación del texto original. Lo que acaba dando a la peli un aire, por momentos, demasiado cursi.
Esta bien el homenaje a Melies, sin duda. Es un placer descubrir algo más de su mundo y uno no puede más que quitarse el sombrero ante uno de esos hombres que contribuyó incuestionablemente a hacer avanzar a la humanidad, convirtiendo un curioso invento francés en un instrumento para hacer volar nuestros sueños.
Pero lo que se echa en falta es que todo ese torrente de medios puedan ensamblarse más a menudo con historias algo más trascendentales. No digo que ésta lo tuviese que ser, sino que, como subrayaba, la tendencia parece ser dedicar todo el esfuerzo del mundo a la producción y menos a la creación. Curiosamente, para lo arbitrarios que suelen ser, los últimos Oscars la premiaron en 5 categorías de carácter exclusivamente técnico.
Con todo ello, algunas escenas son realmente deslumbrantes. Para muestra el maravilloso travelling inicial que nos acompaña hasta el corazón de esa estación de un mágico París.

PARA: nostálgicos algo ñoños pudiendo ir acompañados de los jovencitos de la casa
ABSTENERSE: saturados de cine en 3D

martes, 20 de marzo de 2012

Arrugas

Cartelera:
Arrugas (2011), Ignacio Ferreras


El cine de animación no ha sido de los más visitados por mi parte, pero visto lo visto ojalá tuviesemos más oferta como la que nos ocupa.
Para muestra, la primera escena. En 2 minutos, y sin salir de una habitación, pero saliendo (me entenderán los que la vean), nos introduce de lleno muy hábilmente en la situación de nuestro protagonista con toda su carga dramática. No hacen falta previos, ni rodeos, ni entornos, ni introducciones. Eso es cine. Animado, o no, es lo de menos. Y es una gran noticia que la academia del cine español se decidiera a reconocerla con el Goya al mejor guión adaptado, sobre la obra del mismo título de Paco Roca, premio nacional nacional del comic en 2008.
A partir de ese instante inicial acudimos a lo que para muchos será una presentación de lo que es uno de los lugares más tristes pero necesarios, y deshumanizados pero de compleja solución: una residencia para gente mayor.
En esa etapa del film nosotros no lo sabemos, pero mientras tomamos conciencia de esa realidad los guionistas nos van plantando toda una serie de situaciones que recogeremos en la segunda mitad.
Situaciones que adquirirán una profunda carga emotiva por el cambio de protagonismo entre nuestros dos personajes principales. Una entrega como el testigo en una carrera de obstáculos. Como en la vida.
Lo que al principio entendemos como una cruda ley de vida, a muchos ojos inevitable, se convierte en un canto a la dignidad del ser humano. Una dignidad que halla su camino gracias a la comprensión de otro ser humano. Gracias a la amistad.
Como siempre, intento buscarle algún punto en el que aportar mi granito de arena. Y en este caso está en algo tan levemente trascendental como el título. Podrían haber encontrado otros mucho mejores. Quizás es una oportunidad perdida para haber universalizado un poco la conciencia alrededor de este drama de la gente mayor, pues toca un tema del que bien se podrían hacer eco todas las personas con capacidad para ayudar.
Todavía está en el cine y en Filmin. No os la perdáis.

PARA: quien guste del buen cine dramático, poco frecuente en animación
ABSTENERSE: los que acuden al cine a recibir su dosis de adrenalina

lunes, 27 de febrero de 2012

Luces Rojas

Pre-estreno:
Luces rojas (2012), Rodrigo Cortés


Mucha expectación ante el nuevo trabajo del director de Buried (Enterrado). Sin duda, expectación ganada a pulso después de tan genial realización y montaje. Pero todo se olvida en el momento de apagarse las luces (del color que sean) y empezar la proyección.
Es dificilísimo mantener el listón tras un primer super hit mundial, aunque para esta ocasión haya contado con recursos mayúsculos, sobretodo su casting. No me ha defraudado, pero me ha faltado algo que sí reconoces en algunas películas y que te permite saborearlas días después de su visionado: el alma.
Su factura responde milimétricamente al prototipo de producto internacional serio y ambicioso. El guión maneja con precisión los movimientos de sus personajes en relación a nuestra expectativa. Muy bien dosificada la gestión de información con respecto a su aparición y nuestro conocimiento de los mismos. Por supuesto, huelga hablar a estas alturas de una producción convincente atendiendo al más que demostrado talento de nuestros nuevos directores.
Un claro riesgo del que partía era gestionar el escabroso y controvertido tema de la actividad paranormal enfrentada a la ciencia sin que el espectador pierda el tren. A mitad del film está a punto de perderlo, pero sabe recuperarlo justo antes de que corra peligro nuestra implicación.
Por una de esas casualidades, estoy trabajando en un proyecto de largometraje que mucho tiene que ver con una constante de la peli: plantearnos cómo diferenciar la realidad de lo que no lo es. Parece estúpido de entrada, pero para discernirlo resulta que tenemos uno de los instrumentos más perfectos e imperfectos a la vez: el cerebro.
Se lanzan muchas preguntas y razonamientos bien sembrados e integrados en la historia. Pero cuando llega a su desenlace nos invade una sensación que no es trivial de describir. Vale, ¿y?
Ahí es donde echo en falta el alma. En otras palabras: empatía con el protagonista. Creo que convence muy hábilmente de muchas cosas que nos deberían provocar reflexiones sobre nuestra manera de ver el mundo, más allá de la simple ficción y/o entretenimiento de ver una peli. Pero si a la peli nos ceñimos, ese final no me ha arrojado luz.

PARA: disfrutar de un poderoso thriller de look made in USA pero made in Spain
ABSTENERSE: quien prefiera la idea contemporánea de cine independiente

miércoles, 22 de febrero de 2012

El topo

Cartelera:
El topo (2011), Tomas Alfredson


Adaptar una novela del Sr. John Le Carré es un reto mayúsculo. Servicios secretos, espias, identidades, localizaciones, fechas, lo que se ve, lo que no se ve... lo que no se ve. Un topo es uno de los simbolos por excelencia de lo opaco, lo oculto. Urdir un guión así para que quepa en un largometraje es igual de complicado que desenmascarar al susodicho.
Qué buenos son los británicos cuando se proponen realizar un proyecto poderoso. Actorazos para empezar. Gary Oldman siempre ha sido un artista descomunal, de esos que intimidan. En esta ocasión lo borda en el papel del flemático Smiley, con un registro en las antípodas de sus clásicos papeles histriónicos. Está muy bien acompañado, además, de un buen elenco de compañeros.
Pero puestos a resaltar, hay un aspecto del film que considero verdaderamente impresionante: la dirección artística. Es memorable la ambientación de los interiores en plenos 70's. Uno se siente respirando literalmente en esa época y en esos círculos.
Lo que la peli no puede evitar es su pausado ritmo. No faltarán los comentarios de turno sobre si es lenta, aburrida, etc. No podré estar más en desacuerdo. De lo que se trata es de reproducir sensaciones que proceden de miradas, provocadas por tensiones cimentadas en desconfianza, de ambientes en los que uno no sabe de quien fiarse, de instantes que cortan la respiración si tu vida está en juego. Probablemente, los que defiendan lo anterior tendrán en su casa la colección completa en versión extendida deluxe blue ray de la saga de Misión Imposible de Tom Cruise.
Ésta es una obra cuidada, tejida artesanalmente con hilo fino. Compleja, porque los asuntos de espionaje e identidades dobles lo eran. No por casualidad el mencionado autor de la novela formó parte realmente del servicio secreto británico.
No se puede ir a ver esta película cansado. Es un cuadro preciosista que exige ser observado de cerca, con absoluta atención y colírio en la mano: si parpadeas te pierdes la mitad.

PARA: los que disfrutan con el cine inteligente de espionaje
ABSTENERSE: los que ahora hayan pensado en James Bond

viernes, 17 de febrero de 2012

Shame

Estrenos:
Shame (2011), Steve McQueen


Ya es difícil hoy en día meterse en un cine a ver una peli sin saber absolutamente nada de su trama. Especialmente, si ha sido reconocida fuera y/o premiada. Con esta lo he conseguido. Hombre, el cartel algo dice, pero no aclara nada evidentemente. Sí me apetecía volver a ver al Sr. Fassbender, que me ha gustado en recientes films.
La verdad es que es una de esas películas que cíclicamente entran en el controvertido club de las "polémicas", aunque a veces sea debido a una burda y descarada maniobra comercial. No es el caso. Estando inundada de sexo explícito, verbal y mental, a mí me ha parecido claro que la peli no versa sobre él. Lo que tampoco acepto, como he visto escrito en algún lado, es que sea un ejercicio para reflejar las adicciones varias y a la vez la soledad que asolan el mundo occidental contemporaneo. De ninguna manera.
Para poder defender lo que acabo de comentar voy a tener que desnudar la película desde mi punto de vista. Lo cual implica salpicar este modesto post de todo tipo de spoilers a partir de ahora, cosa que ya he comentado anteriormente que detesto hacer, pero que en este caso, valga la excepción, es inevitable. Así que recomiendo al que la quiera ver que no siga leyendo a partir de aquí.
No es una pelicula agradable de ver. Ni lo más mínimo. Es lo que conlleva ver a alguien sufrir. Pero creo que el mayor mérito del film es la persistente ocultación de lo que motiva ese sufrimiento. Los enganchados a la etiquetación hablarán de un adicto al sexo. Ese no es el tema. Michael Fassbender interpreta muy poderosamente el tormento de alguien que bajo una fachada como la de mucha gente acomodada, experimenta en su carne la duda sobre sí mismo. Y no me refiero a la vana orientación sexual, sino a algo que le traumatiza. El sexo para él es una huida o una persecución, de la que escapa o que anhela, y que tiene que ver con su imposibilidad para amar o para dejarse amar. La prueba es que en la única escena de sexo con sentimiento o verdadera pasión se ve incapaz de consumar.
Y lo que parece obvio es que ese trauma tiene su origen en una infancia que el guión escoge, con mucho criterio, omitir por completo. Lo que consigue, hábilmente, es todo lo contrario: que esté presente constantemente, reflejado en la relación con su hermana.
Insisto, la peli ni me parece agradable, ni la encuentro especialmente atractiva, pero le reconozco una fuerza expresiva bastante conmovedora. No con su explicidad, sino, como en el buen cine, con la evocación de lo que no se muestra.

PARA: interesados en personajes atormentados
ABSTENERSE: espectadores con el pudor por bandera

lunes, 13 de febrero de 2012

Nader y Simin. Una separación

Cartelera:
Nader y Simin. Una separación (2011). Asghar Farhadi


Según parece, esta premiada película iraní es la firme candidata al Oscar a la mejor pelicula extranjera, pero el señor Almodóvar le birló ayer el Bafta. 
Opinar sobre pelis de diferentes culturas siempre me ha parecido un reto especial. Y quizás no sea tanto por abordar la misma cultura, sino porque a menudo utilizan un lenguaje cinematográfico muy realista. No soy un gran conocedor del cine iraní, por lo que me centráré (como siempre) en hablar sobre lo que veo en la pantalla. Ni más ni menos.
Lo primero que llama siempre la atención en este tipo de cine es esa austeridad. Es seco. Sin la más mínima floritura. Me hace gracia que compita en el mundo con La piel que habito, dos películas que en su factura formal están en las antípodas la una de la otra. Vertov fue uno de los grandes defensores de que la cámara de cine es en realidad un ojo que debe permitirnos llegar a percibir la realidad desde un sinfín de ópticas y puntos de vista inalcanzables para el simple ojo humano. Esa riqueza es una de las grandezas del cine, porque nos descubre nuevos mundos dentro del propio. Sin embargo, nos hallamos ante un ejercicio que busca radicalmente lo contrario. En este aspecto me recuerda a la ya comentada El niño de la bicicleta.
Si no tenemos en cuenta lo anterior antes de empezar a verla, la inmensa mayoría de espectadores, acostumbrados a los mil recursos del medio y de sus creadores, se atascarán. Por poner un ejemplo, la primerísima nota musical aparece con los titulos de crédito... del final. Yo particularmente, no me alineo tanto con este cine. Reconozco que siempre me da pereza abordarlo. Disfrutaré siempre más con el cine como arma emocional que, bien aprovechado, crea pequeños universos individuales.
Dicho esto, estamos ante un sobrio y áspero retrato de una sociedad que nota como el aire contemporaneo agrieta su ancestral pero impuesto equilibrio. Muestra con muchísima mano izquierda y con una sabia y prudente distancia las inevitables tensiones entre sus ramas más y menos aperturistas.
Sin embargo, lo que para mí es digno de ser resaltado en el film es el tratamiento que se hace de algo que no tiene nada que ver con la convivencia entre culturas y sí mucho con uno de los principios en los que debe anclarse el ser humano: el uso de la verdad. Me parece de una pureza absoluta la manera en que se trata, con el trasfondo de un triángulo familiar formado por una pareja en separación y una hija de 11 años. Todo lo que sucede alrededor del mismo busca perfilar de qué manera moldeamos esa verdad en beneficio propio cuando a nosotros nos interesa. Pero ese "nosotros" ya no está tan claro cuando incluye a un hijo o una hija. Ahí, al final, he de reconocer que ese estilo hiper realista da en la diana. Y eso es algo que hay que saber hacer.

PARA: exploradores del ser humano
ABSTENERSE: los que disfrutan el cine exclusivamente como experiencia

sábado, 11 de febrero de 2012

Los descendientes

Cartelera:
Los descendientes (2011), Alexander Payne


Perplejo. Así salí del cine ayer. Cuesta entender que una comunidad madura como la de los críticos de cine del mundo occidental (unos más que otros) se deje embaucar por productos como éste. ¡Ojo! no quiero transmitir la idea de que me parezca una mala película. Pero lo que está clarísimo, en mi humilde opinión, es que este film no merece los reconocimientos que está teniendo. La pregunta es ¿por qué?.
Sin entrar en explicar su contenido (cosa que intento evitar siempre) asistimos a una correcta mezcla de comedia y drama, centrada en un nucleo familiar que, tras una situación traumática se ve empujado a algo tan complejo, a veces, como entenderse, para alcanzar un objetivo tan respetable como patético, por el hecho de abordarse en familia. ¡Ah! Y situado en un paraje como las islas Hawai, en esta ocasión bajo una óptica alejada del habitual tópico cinematográfico. Poco más. Muy poco más.
Abuso de la voz en off al principio, para luego caer en la incoherencia de abandonarla prácticamente. Como el nivel general de la peli, las interpretaciones son meramente correctas. Si hemos de destacar a alguien, claramente, es a Shailene Woodley, la hija mayor de Clooney en la historia. Me gusta la escena de la piscina, con ese grito silencioso bajo el agua. Y sin embargo, como era de esperar, solo se habla del famoso galán: que si el papel de su carrera, que si bla bla bla. En la escena final, por ejemplo, está más que convincente, pero si con eso hay suficiente para hacer de su papel un claro candidato al premio por excelencia de la profesión a nivel mundial, entonces apaga y vamonos.
No voy a descubrir aquí lo que son los archicomerciales Oscars. Lo que me enerva es la falta de criterio de tantísima gente que se deja influir por la ola mediática procedente del otro lado del atlántico. En lugar de ejercitar su propia visión y su propia voz para admirar otros destacadísimos trabajos que este arte nos regala en otras lenguas y culturas, pero sin tanto presupuesto ni glamour, se convierten en simples y llanos títeres. Los condescendientes.

PARA: los que disfruten con peliculas que deban ser buenas porque los Oscars lo digan.
ABSTENERSE: los que odien los telefilms de fin de semana en sesión de tarde.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Blackthorn. Sin destino

Cartelera:
Blackthorn. Sin destino (2011), Mateo Gil


Ésta es la primera película del blog en la que tengo el honor de conocer al coproductor, Ibón Cormenzana. No por eso me temblará el pulso jeje.
Quizás la menos esperada a la fiesta de nominaciones de los Goya 2012. Aunque pueda parecer que un western crepuscular al estilo americano, producido en España y rodado en Bolivia, sea carne de malas estadísticas, hay que descubrirse ante esta "nueva" productora que es Arcadia Motion Pictures. Rodado en inglés, estamos ante un film que ha conseguido sumar una rentable taquilla a nivel internacional. Buena estrategia, a la que seguirán nuevos títulos. Doy fe, por mi actual colaboración con ellos como guionista en un nuevo proyecto.
Es notable que 20 años después de Sin perdón, todavía haya obras que coman y beban de ella. A eso le llamo yo un clásico contemporáneo. En este caso, y ya que hablamos de comida, diría que nos hallamos ante una historia presentada al espectador a fuego lento. Y claro, aquel que pretenda degustarla a los 20 minutos de película (por decir) la escupirá por encontrarla cruda y sosa. ¿Es eso una crítica? Pues, con los tiempos que corren, sí. ¿Por qué? Porque desgraciadamente mucha gente no la verá en el cine. Y eso tiene una cruda (precisamente) consecuencia: que la paren y digan "luego seguiré...".
Pero si dejamos que la olla hierva encontraremos ingredientes y salsa muy familiares en una combinación propia y bien aderezada, que nos dejará un regusto de buen cine. Como digo, aunque haya tópicos, atesora algunas señas de identidad por las que se recuerda una obra. Sin duda, memorable la secuencia del Salar de Uyani.
Otro aspecto que desprende un más que entrañable aroma al puchero es el tratamiento que el guión hace del envejecimiento, tanto del protagonista como del inspector. Es muy de agradecer que en la locura del mundo actual se nos recuerde, de vez en cuando, que las cosas podrían ser de otra manera si tuviésemos más presente que somos personas. Aunque necesitemos para ello la perspectiva de la edad.
Mis respetos para Mateo Gil, eterno colaborador de Don Alejandro Amenábar. En su conjunto, sumando música, fotografía, arte, interpretaciones (grande Sam Shepard) y guión, el resultado mejora en mucho a la inmensa mayoría de continuadores de esa obra maestra de Mr. Eastwood.

PARA: los que les guste cocinar a fuego lento y luego tumbarse en el sofá a ver una buena peli.
ABSTENERSE: ese tipo de espectadores fast food, a los que les quema la silla si la cosa tarda en "arrancar".

martes, 24 de enero de 2012

La dama de hierro

Cartelera:
La dama de hierro (2011), Phyllida Lloyd


Lo de esta señora no tiene palabras. Qué animal. ¿Cómo se puede transformar una y otra vez de esta manera? En esta ocasión podemos afirmar sin rubor que ha alcanzado la cúspide que su profesión anhela. Se hace difícil de imaginar una caracterización e interpretación de mayor nivel. 
La verdad es que, con los matices que comentaremos, la peli no me ha defraudado. Cuando asistimos a ver este tipo de biopics podemos imaginar con poco margen de error lo que vamos a encontrarnos: una sucesión de situaciones y acontecimientos que pretenden resumir (tarea complicada) la vida de celebridades que podrian llenar perfectamente una serie de tv. El lucimiento de Meryl Streep no por esperado es menos espectacular. Bien acompañada en la figura de su marido por un siempre agradecido de ver Jim Broadbent.
Lo que en mi opinión llama la atención es el metraje del film. Normalmente, por ser excesivo, pero en esta ocasión es al revés. No se acaba de entender porqué pasa tan fugazmente por hechos de vital importancia en su carrera política, como son su ascensión y su caída. Por contra, se detiene con un repetitivo detalle en su época actual. Original no es, huelga decirlo. De hecho parece como si el guión quisiese sorprender mostrándonos el imperecedero carácter de esta mujer histórica aun en el ocaso de sus días, afectada incluso por una demencia senil. Sí es un acierto en cuanto nos acerca de una forma más sincera a su esfera más íntima. Y es de admirar que la caracterización y el trabajo de Meryl impresionan si cabe aún más. Sin embargo, no se acaba encontrando justificación para dicho detenimiento, sabiendo que ello nos ha privado de profundizar más en mil interioridades de su mandato.
No le busquemos virtudes artísticas a la película. Disfrutemos, simplemente, con el trabajo de una dama del cine.

PARA: cualquiera que quiera descubrir qué es una interpretación camaleónica.
ABSTENERSE: los que se conformarían con la versión doblada

martes, 17 de enero de 2012

El niño de la bicicleta

Cartelera:
El niño de la bicicleta (2011), Jean-Pierre y Luc Dardenne


Una de las grandezas del cine es la inmensa variedad de formas que puede adoptar. Una de ellas es la de buscar un hiper-realismo que te haga olvidar que estás viendo cine. A unos les gustará más que a otros (vaya novedad) pero los unos y los otros deberían reconocer unánimemente el mérito que eso implica. Y ésta es una de esas películas. Curiosamente, aunque no se asemeje en nada a ella, tiene esa huella de cine social al desnudo de Ladrón de bicicletas. Ignoro si el hurto de la misma pretende o no ser algún tipo de homenaje.
Su único eje es la visión de un niño con un no explicitado problema para relacionarse con los demás, que persigue algo muy concreto. Y sobre ese hilo se mueve la práctica totalidad de las acciones que ocupan el film, sustentadas en las excelentes y contenidas interpretaciones del chico y la mujer.
Me ha recordado al mejor Sashimi japonés: crudo, a palo seco, sin ornamentos, pero más auténtico imposible. Si no fuese por tres momentos concretos en los que suenan unas notas musicales nos podríamos hasta olvidar de que estamos viendo una peli.
En otras ocasiones he mostrado mi recelo hacia películas que pivotan exclusivamente sobre los ojos de un niño (exceptuando El sexto sentido). Sin embargo, en esta ocasión, debo admitir que la sobriedad con la que está abordado el guión es algo digno de estudio, porque constituye una auténtica lección. Aun así, considero un desliz de los directores la inclusión de un par de escenas (conversación Samantha-Padre, llamada de Samantha al centro) invisibles a los ojos del niño y que rompen esa óptica innecesariamente, dado que prescindir de ellas era fácilmente asumible por el guión.
Pero que notable es su comienzo. Y cuando digo comienzo digo el segundo 1. ¿Cuántas películas conocéis que aborden su trama principal en el segundo 1? ¿Y cuántas de ellas dejan claro de qué va el asunto sólo unos segundos después? Pues apunten: ésta es una. Y que nadie desprecie este aspecto, porque uno de los grandes retos de esta industria hoy en día es captar la atención cuanto antes, comunicando al mismo tiempo.
Partiendo de ese inicio, la película juega muy hábilmente con el ritmo que impone la personalidad y la finalidad de su protagonista, que no se relaja ni un instante, facilitando que nuestro interés por su objetivo no decaiga lo más mínimo.
Y por último, pero no menos importante, qué gran lección de vida. La que da la mujer con el chico, pero la que nos da el propio Cyril al final. En un mundo que cada vez más necesita que protejamos a los niños, las mejores lecciones nos las suelen dar ellos mismos.

PARA: aquellos que saben apreciar el buen cine social
ABSTENERSE: los que sólo hayan visto pelis en 3D recientemente