sábado, 20 de octubre de 2012

Looper

Estrenos:
Looper (2012), Rian Johnson


Tan infinito como el espacio en sí mismo, el tema del viaje en el tiempo sigue (y seguirá) dando numerosas películas. Lo que es inevitable es que cada vez resulte más complicado ser, o parecer, original. No voy a entrar en la premisa de esta peli, aunque se desvela en su primer minuto, gracias al recurso de la voz en off. El buen cine debe evitar ser tan explicativo nada más abrir el telón, pero la singularidad de la ciencia ficción en ocasiones no deja alternativa por la complejidad del universo en el que se sitúa.
Todos aquellos elementos que cualquiera pueda imaginar en el cine de ciencia ficción futurista están en este film: escenarios vanguardistas, una sociedad con nuevas reglas, mutantes, tecnología punta, etc. Y lo están con un destacable acierto que revela una conciencuda intención de transmitir desde el principio que se pretende ir "en serio". Avanzado el film el director y guionista del mismo nos demuestra que efectivamente era así. Pero para ello ha debido recurrir al pilar de los pilares, que distingue a las buenas pelis de ciencia ficción de las pelis con mucho ruido y pocas nueces: un guión que da dimensión a sus personajes. En mi comentario sobre la deficiente In Time (2011) ya lo mencioné y me hice cruces de que la misma fuese, incomprensiblemente, obra del mismo creador que la imprescindible Gattaca (1997).
En esta ocasión, Johnson ha sabido moldear el trío de personajes principales, formado por Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis y Emily Blunt, alrededor de un factor que nunca se ha tratado lo suficientemente en profundidad en esta subcategoría del género que son los viajes en el tiempo. Me refiero a la gestión de las emociones provocadas por la opción de cambiar nuestro destino: ¿voy a ganar necesariamente retocando mi presente en función de mis nuevos datos sobre mi futuro? ¿debo entender mi vida actual como mi única vida posible? ¿somos prisioneros del pasado?
Aun hay otro elemento en el que el reto de la compleja trama sale victorioso: un sobresaliente niño. El chaval es el encargado de añadir al film unas agradecidas y bien medidas gotas de humor que adornan su conseguida interpretación, imprescindible para cerrar el loop de la peli.
Y como ocurre en tantas ocasiones ante este subgénero tan particular, la sensación que a uno le queda al final es que resulta necesario volver a verla.

PARA: aficionados a los puzzles rompecabezas en una pantalla en lugar de en una mesa
ABSTENERSE: los que se pierden en un pasillo

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