jueves, 13 de diciembre de 2012

La parte de los ángeles

La parte de los ángeles (2012), Ken Loach


Teniendo en cuenta que venía de ver Holy Motors, no pude evitar sentir una plácida sensación de "vuelta a casa" al ver la nueva peli de Ken Loach. Está claro que, como cualquier film, puede gustar más o menos por mil razones, y hasta puede no gustar por utilizar una estructura clásica a más no poder. Pero, precisamente en este momento, cuando aun tenía fresca la inclasificable cinta de Leos Carax, la disfruté mucho.
No voy a entrar en aspectos del argumento (como casi nunca hago), pero sin embargo sí voy a insistir (como tampoco hago a menudo) en que se disfrute en versión original. El acento escocés no es de los más inteligibles que digamos, pero la peli destila por todos sus poros el aroma inconfundible del norte de las islas.
Loach tiene una habilidad envidiable para recrear la realidad social británica con una autenticidad rica en detalles. Como me hacían ver hace poco, es capaz de encontrar personajes, vestuario, rincones y situaciones que te hacen olvidar que estás delante de una pantalla.
Otra de sus señas de identidad es el dominio de un tono muy propio, que refleja la crudeza del día a día de clases sociales modestas pero en clave de comedia. Tarea náda fácil que él borda. En esta ocasión, gracias nuevamente a un guión de Paul Laverty, colaborador habitual y autor asímismo del guión de También la lluvia (2010), de Icíar Bollaín.
Lo que parece claro es que, desde sus primeras películas hacia esta parte, la edad puede haber reblandecido su visión de ese mundo social, o al menos la visión que él desea que obtengamos a través de su cine. En esta ocasión, el aroma que deja en boca este caldo añejo es plausiblemente más edulcorado.
Sea como sea, nadie podrá defender que no ha pasado un rato de lo más agradable y placentero, sin necesidad de estrujarse el cerebro, pero tampoco aplastando el encefalograma frente a cualquier alternativa adrenalínica de las que abundan, y que no se aguantan ni con tres whiskys de más.

PARA: los que les guste disfrutar tranquilamente de una buena bebida espirituosa
ABSTENERSE: los que sólo viven a ritmo de cubata y no tranquilamente que digamos


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