jueves, 5 de septiembre de 2013

El último concierto

El ultimo concierto (2012), Yaron Zilberman


Cuando me planteé cómo enfocar este blog tuve una cosa clara: no volverme pretencioso juzgando demasiado las peliculas vistas, midiéndolas demasiado sofisticadamente por su calidad (una valoración imposible de objetivizar en el arte, por otro lado). Por contra, me propuse ceñirme a compartir comentarios sobre las mismas de igual manera que cuando estoy tomando una birra con amigos. Aun así, admito que a veces no lo he conseguido...
¿Por qué suelto ahora este ladrillo? Porque esta peli es perfecta para representar el modo extremo de resumir la opinión sobre un film: me gusta / no me gusta. Me refiero a que en muchas ocasiones tenemos sensaciones difíciles de compartir después de ver una peli que no nos ha impactado, pero que tampoco nos ha horripilado.
Cuando juntamos a actores serios, con un guión mínimamente currado y no hacemos experimentos con la cámara, el resultado es éste: una trama con sus dosis de drama, sobre historias urbanas, humanas y entrecruzadas. Lo hemos visto mil veces, pero si son como ésta se seguirán dejando ver mil veces más.
Obviamente, si le buscamos tres pies al gato se los encontraremos: diálogos muy "puestecitos" con poco subtexto, unas relaciones más conseguidas que otras, un tono más propio de telefilm... En este caso sí que nos acerca al tono de las pelis de fin de semana en TV, y no en el caso que comenté ayer, sobre La caza (2012). En ese sentido no puedo estar más en desacuerdo con algunos críticos que no valoraron su atmósfera uniforme y asfixiante, contra la que aquí nos ocupa, llena de las oscilaciones en el tono que acostumbramos a ver en proyectos para la pequeña pantalla. Otra diferencia es la gestión de los silencios, casi inexistentes en un telefilm, habitualmente cargado de diálogos, que en el caso de La Caza están más dosificados.
Me quedo con las reflexiones que actores cómo Philip Seymour Hoffman o Christopher Walken saben transmitir como pocos. Confío en que aquellos que escriben, dirigen y producen para estos monstruos se guarden todavía muchos más conciertos con los que deleitar nuestros oidos.

PARA: los que gustan de disfrutar con un digno drama de sofá y tele
ABSTENERSE: los q guardan sus visitas al cine para los espectáculos en pantalla grande

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La caza

La caza (2012), Thomas Vinterberg


Hay peliculas con más y menos virtudes. En general, a más virtudes mejor la peli. Es decir, podremos suponer que un film que no esté rodado con peripecias técnicas, que no cuente con destacadísimas interpretaciones, y encima con actores desconocidos, que no tenga apenas música y proveniente de Dinamarca nos dará a entender que se trata de una película para minorías. Error. Error mayúsculo.
No será porque lo diga yo, pero partiendo casi exclusivamente de un guión eficaz y eficiente, a cargo del propio director y de Tobias Lindholm, rodado con una sobriedad exquisita, consigue aprisionar tu corazón en un puño durante la práctica totalidad de su metraje. No se ven películas así.
Ya hacía tiempo que me tentaba, porque se ha ido ganando poco a poco, sin prisas, esa fama de peli imprescindible a base de reconocimientos internacionales. La forma más saludable y genuina de ganar buena reputación. Entre otros, el premio al mejor guión en los European Film Awards. También merece reconocimiento el trabajo de Mads Mikkelsen como protagonista, premiado en Cannes, y al que vimos como villano contra James Bond. Aun así, exceptuando un pequeño caso que mencionaré más tarde, decía que las interpretaciones no llaman la atención porque en general el nivel de los actores es discreto, sin olvidar el hecho de que estamos ante el característico registro escandinavo y al probable deseo del director de no exagerar el drama narrado conteniendo a sus actores.
Hoy más que nunca, no contaré nada sobre su argumento. Como únicas referencias destacaré aspectos del mismo que me parecen sobresalientes, sin revelar nada de la historia. Vivimos en una sociedad tan hipersensibilizada hacia determinados temas (probablemente sin falta de razón) que ante señales puntuales carentes de entidad se provocan auténticos tsunamis que pueden arrasar vidas enteras.
¿Que pasa si luego se aclara todo? Que el daño es irreparable. Como insisto en no revelar nada, tomaré como ejemplo otro tema para ilustrarlo: las noticias que se publican sin fundamento. Nunca meten al periodista entre rejas cuando se han causado verdaderos perjuicios a terceros injustamente.
Las reflexiones que provoca el film seguro que daran lugar a extensos debates entre todos aquellos a los que nos afecta la responsabilidad de educar a los niños y, más aun, supervisar sus influencias y/o lo que pueda estar ocurriendo en sus pequeños y opacos mundos. Cosas de las que somos los causantes en el 99% de los casos.
Por último, me parece justo resaltar, además del guión, 3 aspectos. El primero, la interpretación de la niña. Papel muy secundario pero capital y que merece un premio por el trabajo del director o de quien sea con ella para encontrar el punto perfecto para la historia.
El segundo, un plano. El del cartel de la película, con un primer plano del protagonista. Esa simple pero poderosa mirada escenifica un momento clave del desenlace de la peli y la destaco porque me parece un ejemplo inmejorable de porqué un gran guión no son sólo diálogos (como algun amigo me confesaba creer recientemente).
Y el tercero, la escena final. Cuántas cosas dice en pocos segundos, también sin diálogos, y como portentosamente resume las consecuencias de sucesos como el que se narra.
Simple y llanamente, imprescindible.

PARA: cualquiera mínimamente interesado en tomar conciencia de la sociedad en la que vivimos
ABSTENERSE: los cortos de vista que confunden este tipo de calidad con pelis del montón para TV

martes, 3 de septiembre de 2013

Celebrando 100+100=10.000

Ahora que empieza una nueva temporada, celebro con todos vosotros los numeros redondos de este modesto blog que cumple casi 2 añitos: 100 semanas, 100 posts y 10.000 páginas vistas.

Estos números no son más que una gran excusa para repasar los momentos que más he disfrutado compartiéndolos con vosotros:
Por supuesto, tambien hay escritos sobre episodios menos placenteros, como la situacion del sector en este pais, pero no vale la pena hablar ni 1 min de ellos.

Como sólo toca mirar para adelante, espero que opinéis como yo: la temporada q empieza va a estar llena de arranques. La magia de miles de proyectos que tenemos ahí empezará a brotar y lo notaremos por cómo éstos empiezan a vibrar. Dadlo por hecho!!

Pero para acabar, lo mejor es recordar que no hay pasado ni futuro, sólo presente: ¡Carpe diem!
¿Lo practicas de verdad?

;-)
Quim