Estrenos:
El caballero oscuro: la leyenda renace (2012), Christopher Nolan
Probablemente, la entrega final de El señor de los Anillos fue la menos alabada por público y crítica (ahora no lo recuerdo). Sin embargo, sí fue la más premiada, por aquello de reconocer a la trilogía entera, supongo. Es tarea titánica sorprender e impactar en un tercer episodio. La tercera entrega de El caballero oscuro ha sido, muy de largo, la que ha levantado más expectación por una sencilla razón: porque la segunda fue un éxito planetario. Compensar la expectativa superando, además, a la antecesora se antojaba tarea imposible incluso para un superhombre. Y así ha sido.
Pero eso en ningún caso debe querer decir que estemos ante un film que decepcione, ni mucho menos. Sí es incuestionable que aporta poco respecto a las dos primeras. A cambio, ofrece una mayor espectacularidad de muchas escenas de acción, añadidas al nuevo e impactante medio de transporte del protagonista. En ese trueque Nolan no sale victorioso en absoluto. Lo que ha hecho de su personaje un elemento de éxito superlativo ha sido la dimensión del mismo, su carga dramática y su relación con los demás personajes combinada, obviamente, con el esperado espectáculo visual que ofrece.
En esta ocasión consigue, por momentos, que esa combinación funcione como cuando era nueva, pero ahora ya no nos seduce como antes. Es un camino conocido. La prueba de que no hace mella es que la sopresa más agradable de ese entramado de relaciones sea la aportación de Anne Hathaway en el papel de una más que interesante Catwoman. Bien definida como personaje y mejor interpretada. Y por poner otra guinda, mi debilidad por Marion Cotillard ha escalado otro peldaño.
En lo que al malo malísimo se refiere, también por momentos consigue algo que era un inmenso reto: hacer olvidar al inolvidable Joker de Heath Ledger. Lástima que le reserven un final muy por debajo de lo que se merecía el personaje.
Con todo ello, me parece una peli obligada para cualquier aficionado al cine espectáculo y un más que digno final a una de las mejores trilogías de los últimos tiempos.
PARA: los obvios seguidores de la mejor versión del hombre murciélago
ABSTENERSE: alérgicos a los blockbusters veraniegos
La vida es un guión que unos leen y otros interpretan, pero que sólo tú escribes. Está en tu mano.
Mostrando entradas con la etiqueta Christian Bale. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Christian Bale. Mostrar todas las entradas
sábado, 21 de julio de 2012
El caballero oscuro: la leyenda renace
sábado, 25 de febrero de 2012
El nuevo mundo
DVDteca:
El nuevo mundo (2005), Terrence Malick
Ignoro si la reciente obra mayúscula de Malick se empezó a fraguar o no durante éste, su anterior film, pero bien podría haber sido así. Este mágico canto a una vida en harmonía con la naturaleza recuerda en muchos momentos, especialmente durante su primer tercio, a la hipnótica El árbol de la vida. Casualidad o no, en un instante del film una mujer insiste en que debemos vivir como lo hace el árbol, que aun atacando sus raices o cortándole una rama se abre paso a la vida.
Tampoco sé porqué habrá recurrido a un cuento como Pocahontas, pero me lo puedo imaginar. Por el hecho de conocer la historia (quien más quien menos) el espectador debería empaparse más del viaje en sí mismo. Un viaje del todo absorbente. Con un elemento omnipresente: el agua. Procedentes de un oceano solo apuntado, la historia se recrea en detalles alrededor de un río. El río de la vida. Un paraíso.
Y con este paraje como auténtico protagonista de la película, Malick no escatima en mensajes que lo único que persiguen es hacernos reflexionar sobre lo maravillosa que puede ser la vida si nos integramos plenamente en ella, con ánimo exclusivamente de vivir y convivir, con los nuestros y con nuestro entorno.
La belleza y fuerza de las imágenes y voces del primer tercio son embriagadoras. Hasta el punto de que cuando el personaje de Colin Farrell vuelve al fuerte el contrapunto es notable. El efecto que provoca en nosotros ver las cabañas de madera y el barro del terreno es el de estar viendo cemento y asfalto.
La única lástima, en mi opinión, es la incursión del final en el viejo mundo. Se la podría haber ahorrado. Casi se podría incluso haber insinuado sin mostrarse. Ya sé que parece una locura, pero es que uno se abandona sin darse cuenta a esa idea de pureza, del ansiado edén. En pleno delirio durante el visionado puedes llegar incluso a fantasear pensando que algún día deberíamos tener derecho a ese nuevo mundo. A volver a prescindir de todos los cables que nos rodean y que estrangulan nuestra consciencia para poder formar parte del mundo de una manera más natural.
PARA: cualquiera que pueda conmoverse con un paisaje o con una imagen
ABSTENERSE: los que crean que una peli sólo se disfruta por su argumento
El nuevo mundo (2005), Terrence Malick
Ignoro si la reciente obra mayúscula de Malick se empezó a fraguar o no durante éste, su anterior film, pero bien podría haber sido así. Este mágico canto a una vida en harmonía con la naturaleza recuerda en muchos momentos, especialmente durante su primer tercio, a la hipnótica El árbol de la vida. Casualidad o no, en un instante del film una mujer insiste en que debemos vivir como lo hace el árbol, que aun atacando sus raices o cortándole una rama se abre paso a la vida.
Tampoco sé porqué habrá recurrido a un cuento como Pocahontas, pero me lo puedo imaginar. Por el hecho de conocer la historia (quien más quien menos) el espectador debería empaparse más del viaje en sí mismo. Un viaje del todo absorbente. Con un elemento omnipresente: el agua. Procedentes de un oceano solo apuntado, la historia se recrea en detalles alrededor de un río. El río de la vida. Un paraíso.
Y con este paraje como auténtico protagonista de la película, Malick no escatima en mensajes que lo único que persiguen es hacernos reflexionar sobre lo maravillosa que puede ser la vida si nos integramos plenamente en ella, con ánimo exclusivamente de vivir y convivir, con los nuestros y con nuestro entorno.
La belleza y fuerza de las imágenes y voces del primer tercio son embriagadoras. Hasta el punto de que cuando el personaje de Colin Farrell vuelve al fuerte el contrapunto es notable. El efecto que provoca en nosotros ver las cabañas de madera y el barro del terreno es el de estar viendo cemento y asfalto.
La única lástima, en mi opinión, es la incursión del final en el viejo mundo. Se la podría haber ahorrado. Casi se podría incluso haber insinuado sin mostrarse. Ya sé que parece una locura, pero es que uno se abandona sin darse cuenta a esa idea de pureza, del ansiado edén. En pleno delirio durante el visionado puedes llegar incluso a fantasear pensando que algún día deberíamos tener derecho a ese nuevo mundo. A volver a prescindir de todos los cables que nos rodean y que estrangulan nuestra consciencia para poder formar parte del mundo de una manera más natural.
PARA: cualquiera que pueda conmoverse con un paisaje o con una imagen
ABSTENERSE: los que crean que una peli sólo se disfruta por su argumento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

