A la venta:
Midnight in Paris (2011), Woody Allen
Este genial director empieza ya a acumular tal cantidad de peliculas con su sello propio que cada vez es más dificil que pueda aportar cosas especiales. Pero lo sigue haciendo. Tiene tanta personalidad que creo que hace ya mucho tiempo que dejó de interesarse por las opiniones de los demás: hace las pelis para sí mismo. Y además se da el gusto de contar siempre con algun actor del momento en cada ocasión, que acceden encantados a rebajar su caché.
Ésta es una peli que me gusta definir con un simple adjetivo: simpática. Y creo que lo es bastante. Aun a pesar de la burda trama del protagonista con su novia y familia política, consigue arrancarnos una mueca de complicidad tras otra gracias a la fusión del París actual y el de principios de siglo. Sólo por cómo se entrelazan los personajes históricos con los espacios nocturnos de la añeja nuit parisina ya vale la pena verla.
Pero aun en medio de tan superficiales pero encantadores momentos (Marion included biensur), Woody sabe encontrar un mensajillo con el que hacernos pensar: ya nadie sabe vivir el presente. Nos pasamos la vida con el clásico cualquier tiempo pasado fue mejor (vivido o no). A todos nos iría mucho mejor si disfrutaramos y saboreasemos los incontables encantos que nos rodean. Y, ¿porqué no?, visitando la maravillosa París. La actual, la histórica, la eterna. ¡Carpe diem!
PARA: los que siempre preferiremos París a Londres
ABSTENERSE: aquellos que no vibran por nada
La vida es un guión que unos leen y otros interpretan, pero que sólo tú escribes. Está en tu mano.
martes, 3 de enero de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Drive
Pre-estreno:
Drive (2011), Nicolas Winding Refn
Venir precedida de un premio tan importante como el del mejor director en el pasado festival de Cannes es una señora carta de presentación. Lo sospechoso era que el trailer desprendía un claro olor a cine comercial americano, aunque Cannes nunca le ha dado realmente la espalda que digamos. Lo que está claro (desde ahora y desde siempre) es que una cosa es el trailer y otra la peli. Y en esto los americanos son los indiscutibles reyes. Pero vamos de una vez a lo que cuenta.
El inicio es brillante. En 10 min, y sin que haya abierto casi la boca, sabemos perfectamente cómo es la vida de este protagonista sin nombre. Todo envuelto en buena música y un aire que enseguida asociamos más al buen cine indie que al de acción puro y duro. El guión contiene alguna de esas pequeñas perlas que, bien plantadas, nos anuncian lo que va a ocurrir sin que los diálogos lo indiquen específicamente.
Cine negro bien cosido. Pero tampoco especialmente original. Formado por piezas de un puzle que tenemos la impresión de haber completado ya anteriormente, pero eso no evita lo más mínimo que disfrutemos montándolo. Sobretodo en su segunda mitad. A partir del desencadenante y acelerador de la historia la cosa cambia, pues la primera mitad no está ni mucho menos a la altura de ese inicio prometedor. Asistimos a un buen thriller, cargado de todos los ingredientes que se le piden al género. O casi todos. No deja de sorprender que lo que más se eche en falta, precisamente en este caso, sea alguna escena más sobre ruedas. En eso nos deja algo frustrados, porque las que hay estan muy bien integradas en la historia, y te mantienen pegado a la butaca.
En fín, que se reconocen claramente huellas de Tarantino o de los Coen, pero el aroma es de Scorsese. Violencia, personajes oscuros, melancolía, descenso a los infiernos. Todos ellos elementos que nos traen recuerdos de algun clásico al volante del cine independiente americano. Y no precisamente de un glamuroso conductor de carreras, o de doblajes, sino (como ya habréis adivinado) de un inolvidable taxista.
PARA: incondicionales del cine negro
ABSTENERSE: meros perseguidores de cine de acción en la carretera
Drive (2011), Nicolas Winding Refn
Venir precedida de un premio tan importante como el del mejor director en el pasado festival de Cannes es una señora carta de presentación. Lo sospechoso era que el trailer desprendía un claro olor a cine comercial americano, aunque Cannes nunca le ha dado realmente la espalda que digamos. Lo que está claro (desde ahora y desde siempre) es que una cosa es el trailer y otra la peli. Y en esto los americanos son los indiscutibles reyes. Pero vamos de una vez a lo que cuenta.
El inicio es brillante. En 10 min, y sin que haya abierto casi la boca, sabemos perfectamente cómo es la vida de este protagonista sin nombre. Todo envuelto en buena música y un aire que enseguida asociamos más al buen cine indie que al de acción puro y duro. El guión contiene alguna de esas pequeñas perlas que, bien plantadas, nos anuncian lo que va a ocurrir sin que los diálogos lo indiquen específicamente.
Cine negro bien cosido. Pero tampoco especialmente original. Formado por piezas de un puzle que tenemos la impresión de haber completado ya anteriormente, pero eso no evita lo más mínimo que disfrutemos montándolo. Sobretodo en su segunda mitad. A partir del desencadenante y acelerador de la historia la cosa cambia, pues la primera mitad no está ni mucho menos a la altura de ese inicio prometedor. Asistimos a un buen thriller, cargado de todos los ingredientes que se le piden al género. O casi todos. No deja de sorprender que lo que más se eche en falta, precisamente en este caso, sea alguna escena más sobre ruedas. En eso nos deja algo frustrados, porque las que hay estan muy bien integradas en la historia, y te mantienen pegado a la butaca.
En fín, que se reconocen claramente huellas de Tarantino o de los Coen, pero el aroma es de Scorsese. Violencia, personajes oscuros, melancolía, descenso a los infiernos. Todos ellos elementos que nos traen recuerdos de algun clásico al volante del cine independiente americano. Y no precisamente de un glamuroso conductor de carreras, o de doblajes, sino (como ya habréis adivinado) de un inolvidable taxista.
PARA: incondicionales del cine negro
ABSTENERSE: meros perseguidores de cine de acción en la carretera
sábado, 17 de diciembre de 2011
Beautiful girls
DVDteca:
Beautiful girls (1996), Ted Demme
Hoy vamos de nostálgicos. La primera vez que la vi, tenía la edad de los protagonistas, lo que aumentó esa pequeña huella. En algunas ocasiones el cine te da uno de esos momentos en los que sientes que algo se conecta a ti. No quedas deslumbrado por una escena maravillosa, ni conmovido por la fuerza de una imagen, ni impactado por una historia. Simplemente, notas como algo, que llega sin alardes ni aspavientos, se acerca a ti y te toca dejándote como pensativo con una sonrisa tonta en la cara. Y entonces, en medio de la locura de nuestro día a día, entiendes que lo que te ha tocado es el tiempo. Te ha parado, a propósito, para recordarte que también pasa por ti inexorablemente.
En esta película de relaciones entre jóvenes que creen estar a punto de dejar de serlo, encontramos muchos de los tópicos del cine de pandilla americano, pero salvando y mucho las distancias con la gran mayoría del resto de películas. Aunque no deje de pecar de algo muy propio del cine americano: los sermones morales.
De entrada, tiene un reparto de lo más nutrido, reuniendo a una gran representación de actores y actrices que ya sumaban varios papeles previos como protagonistas. Muchos de ellos, además, caras muy conocidas. Quizás al que más destacaría es un secundario y no tan conocido, Michael Rapaport, que borda su papel, algo similar al que realizó en Amor a quemarropa (1993).
También destacaría que no me parece un film pretencioso. Toca principalmente el tema del compromiso de pareja al alcanzar "esa" edad crucial para la sociedad en la que vivimos. Y lo hace de una manera totalmente desenfadada, sin ponerse trascendental pero sin tomárselo a pitorreo. Sinceramente, creo que el resultado es bastante efectivo. Cuenta con varios diálogos con un punto de ingenio más que destacable.
Pero para mí, contiene una perla que concentrará para siempre en ella el recuerdo de toda la película. La Lolita de nuestra generación: el papel de Natalie Portman. Una auténtica joya, mágica. Algo a lo que solemos referirnos como química, pero que nunca nadie es capaz de explicar. Y así debe seguir.
PARA: Nuevos exjóvenes
ABSTENERSE: Consumidores de comedias americanas de pandilla de encefalograma plano
Beautiful girls (1996), Ted Demme
Hoy vamos de nostálgicos. La primera vez que la vi, tenía la edad de los protagonistas, lo que aumentó esa pequeña huella. En algunas ocasiones el cine te da uno de esos momentos en los que sientes que algo se conecta a ti. No quedas deslumbrado por una escena maravillosa, ni conmovido por la fuerza de una imagen, ni impactado por una historia. Simplemente, notas como algo, que llega sin alardes ni aspavientos, se acerca a ti y te toca dejándote como pensativo con una sonrisa tonta en la cara. Y entonces, en medio de la locura de nuestro día a día, entiendes que lo que te ha tocado es el tiempo. Te ha parado, a propósito, para recordarte que también pasa por ti inexorablemente.
En esta película de relaciones entre jóvenes que creen estar a punto de dejar de serlo, encontramos muchos de los tópicos del cine de pandilla americano, pero salvando y mucho las distancias con la gran mayoría del resto de películas. Aunque no deje de pecar de algo muy propio del cine americano: los sermones morales.
De entrada, tiene un reparto de lo más nutrido, reuniendo a una gran representación de actores y actrices que ya sumaban varios papeles previos como protagonistas. Muchos de ellos, además, caras muy conocidas. Quizás al que más destacaría es un secundario y no tan conocido, Michael Rapaport, que borda su papel, algo similar al que realizó en Amor a quemarropa (1993).
También destacaría que no me parece un film pretencioso. Toca principalmente el tema del compromiso de pareja al alcanzar "esa" edad crucial para la sociedad en la que vivimos. Y lo hace de una manera totalmente desenfadada, sin ponerse trascendental pero sin tomárselo a pitorreo. Sinceramente, creo que el resultado es bastante efectivo. Cuenta con varios diálogos con un punto de ingenio más que destacable.
Pero para mí, contiene una perla que concentrará para siempre en ella el recuerdo de toda la película. La Lolita de nuestra generación: el papel de Natalie Portman. Una auténtica joya, mágica. Algo a lo que solemos referirnos como química, pero que nunca nadie es capaz de explicar. Y así debe seguir.
PARA: Nuevos exjóvenes
ABSTENERSE: Consumidores de comedias americanas de pandilla de encefalograma plano
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