15 años y un día (2013), Gracia Querejeta
para La finestra digital
Llama la atención la coincidencia en el tema de fondo de las dos últimas ganadoras del festival de Málaga: la rebeldía de los adolescentes. Tema también de actualidad por la reciente estreno de "Fill de Cain". Cuando presenté a 2-3 productoras mi guión de largometraje premiado en Segovia, sobre el mismo tema, la respuesta fue que estos temas dramáticos ahora no tenian cabida en el panorama cinematográfico. Huelgan comentarios rebeldes.
Pero a diferencia de la película del año pasado, Els nens salvatges (2012) de Patricia Ferreira, este drama firmado por Gracia Querejeta se queda lejos de lo que se podría esperar de un film premiado ya bien entrado el siglo XXI.
Con la dificultad que conlleva levantar un largometraje en este país actualmente, y en pleno cierre de salas partes, la película no aporta prácticamente motivos por los que valga firmemente la pena desembolsar el precio de una entrada. Lo primero que sorprende de la propuesta en su conjunto (técnico, artístico y específicamente de guión) es que podríamos estar ante un filme rodado en los años 80.
De entrada, su planteamiento no esconde sorpresas, pues el cine y la televisión nos han ofrecido ya numerosas situaciones comparables (acepto el pulpo que no aceptaba antes). Pero por si esta carencia en el guión no fuera suficiente, la definición y, sobre todo, los diálogos, conceden poco margen de maniobra a unos actores que se convierten en lo más destacable del todo. Maribel Verdú vuelve a trabajar con la directora tras el buen resultado que obtuvo individualmente con "Siete mesas de billar francés", donde ganó el Goya. Tito Valverde aguanta perfectamente el cambio de registro respecto a lo que hemos visto recientemente en él. Paralelamente, también suman los trabajos de secundarias como Belén López y Susi Sánchez.
Después de una primera mitad del todo decepcionante, la película toma un giro que consigue rescatarnos de la tópica y típica estructura inicial. Aunque este giro abre una fase de interrelación más interesante con el espectador, la directora no llega a poder esconder en ningún momento las costuras de un guión lleno de diálogos sobreexplicativos que no dan tregua al conjunto. La mirada de Querejeta no llega a conmover conciencias de ninguno de los públicos que se podría ver afectado por la situación expuesta, que no son pocos. Tocar temas como la cobardía que no nos permite comunicarnos debidamente con nuestros seres queridos, o los prejuicios a los que esto nos lleva, descuidando la labor que se espera de nosotros respecto a nuestros hijos, no es suficiente. El cine (y la vida) ya nos han explicado que ni las lecciones las pueden dar sólo los adultos, ni la desorientación es únicamente atribuible a los adolescentes. Pero si la intención es recordarnos esto, hoy en día disfrutamos en este país de una muy sana y renovada creatividad para escoger nuevas formas de expresarlo audiovisualmente, formas que brillan por su ausencia. Todo lo contrario que el acertado film de Patricia Ferreira.
PARA: fans de actores españoles consolidados
ABSTENERSE: el que tenga ya el cupo lleno de cine español del siglo XX
La vida es un guión que unos leen y otros interpretan, pero que sólo tú escribes. Está en tu mano.
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martes, 11 de junio de 2013
miércoles, 30 de mayo de 2012
Els nens salvatges
Estrenos:
Els nens salvatges (2012), Patricia Ferreira
Lo de los festivales nunca dejará de sorprenderme. Al menos, en esta ocasión gratamente. Porque la que ganó el año pasado en este mismo festival, el de Málaga, dejó el listón bajísimo en mi humilde opinión (Cinco metros cuadrados).
De entrada dedico el comentario de esta peli a todos los que piensan que el tema está agotado o muy trillado. Y los que saben en lo que ando me entenderán. No es que sea novedosa especialmente, pero esta película es un ejemplo de que cuando trabajas bien un guión, te lo curras con los actores y se aborda la producción y la realización con seriedad (que no necesariamente con recursos) el resultado final difícilmente decepcionará. En este caso, creo que el conjunto es más que notable.
Por las declaraciones que he leído de su directora, la intención era transitar por la delgada línea que separa a los jóvenes de hoy en día vistos por los adultos: donde unos ven vacíos e irrespetuosos chavales, otros ven víctimas de nuestra torpeza como educadores y como transmisores de unos supuestos valores.
Pues esa intención se consigue plasmar con inequívoco éxito en el film. Hay tantos tópicos alrededor del entorno escogido que, para empezar, ya es suficientemente complicado esquivarlos. Chicos de 15 años, inadaptación a la escuela, las mil dudas de la adolescencia y el rechazo a asumir unas responsabilidades impuestas.
Varios aspectos destacan claramente como acierto. De entrada, la estructura. No es fácil ver hoy en día narraciones que no se ajusten al clásico patrón en tres actos. Por otro lado, el casting está tan bien seleccionado como bien trabajado. Entre ellos varias caras conocidas del cine catalán. Me quedo con los magníficos papeles de Alex Monner y Marina Comas, la ganadora del Goya revelación por Pa Negre.
Pero lo más meritorio de la peli es la gestión de los puntos de vista. Sabido es lo peliagudos que llegan a resultar los asuntos que caen en ese triángulo de las Bermudas formado por padres, hijos y colegio. El film es valiente porque quiere tocar, y toca espléndidamente, al menos dos de los tres puntos de vista. En el caso de los padres se queda, a mi entender, un poquito demasiado en los arquetipos previsibles. Exceptuando el caso del papel interpretado por una siempre convincente Ana Fernández (la madre del personaje de Alex) los demás parece que no les dé tiempo a desarrollarlos.
Así que animo a que todos los que asocian la visita al cine con su dosis hollywoodictiva, cambien de registro por un día y excepcionen con un poco de cinema en català. No se arrepentirán.
PARA: Padres y madres sin la más mínima excepción
ABSTENERSE: los verdaderos salvajes. Esos no cambian.
Els nens salvatges (2012), Patricia Ferreira
Lo de los festivales nunca dejará de sorprenderme. Al menos, en esta ocasión gratamente. Porque la que ganó el año pasado en este mismo festival, el de Málaga, dejó el listón bajísimo en mi humilde opinión (Cinco metros cuadrados).
De entrada dedico el comentario de esta peli a todos los que piensan que el tema está agotado o muy trillado. Y los que saben en lo que ando me entenderán. No es que sea novedosa especialmente, pero esta película es un ejemplo de que cuando trabajas bien un guión, te lo curras con los actores y se aborda la producción y la realización con seriedad (que no necesariamente con recursos) el resultado final difícilmente decepcionará. En este caso, creo que el conjunto es más que notable.
Por las declaraciones que he leído de su directora, la intención era transitar por la delgada línea que separa a los jóvenes de hoy en día vistos por los adultos: donde unos ven vacíos e irrespetuosos chavales, otros ven víctimas de nuestra torpeza como educadores y como transmisores de unos supuestos valores.
Pues esa intención se consigue plasmar con inequívoco éxito en el film. Hay tantos tópicos alrededor del entorno escogido que, para empezar, ya es suficientemente complicado esquivarlos. Chicos de 15 años, inadaptación a la escuela, las mil dudas de la adolescencia y el rechazo a asumir unas responsabilidades impuestas.
Varios aspectos destacan claramente como acierto. De entrada, la estructura. No es fácil ver hoy en día narraciones que no se ajusten al clásico patrón en tres actos. Por otro lado, el casting está tan bien seleccionado como bien trabajado. Entre ellos varias caras conocidas del cine catalán. Me quedo con los magníficos papeles de Alex Monner y Marina Comas, la ganadora del Goya revelación por Pa Negre.
Pero lo más meritorio de la peli es la gestión de los puntos de vista. Sabido es lo peliagudos que llegan a resultar los asuntos que caen en ese triángulo de las Bermudas formado por padres, hijos y colegio. El film es valiente porque quiere tocar, y toca espléndidamente, al menos dos de los tres puntos de vista. En el caso de los padres se queda, a mi entender, un poquito demasiado en los arquetipos previsibles. Exceptuando el caso del papel interpretado por una siempre convincente Ana Fernández (la madre del personaje de Alex) los demás parece que no les dé tiempo a desarrollarlos.
Así que animo a que todos los que asocian la visita al cine con su dosis hollywoodictiva, cambien de registro por un día y excepcionen con un poco de cinema en català. No se arrepentirán.
PARA: Padres y madres sin la más mínima excepción
ABSTENERSE: los verdaderos salvajes. Esos no cambian.
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