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viernes, 23 de marzo de 2012

Margin Call

A la venta:
Margin Call (2011), J.C. Chandor


Hay algo que siempre cuesta a la hora de analizar una película cuyo tema reproduce acontecimientos de  actualidad: separar nuestro inevitable y lógico interés por dicho tema del crudo análisis del film.
En esta ocasión nos narran las 24h que precedieron al inicio del crash. Me refiero tanto al bursátil neoyorkino como al terrestre y económico global sucesivo. Desconozco cuánta verdad literal hay en esta historia respecto a la ocurrida casi 5 años atrás, pero es lo de menos. Pudo ocurrir algo exactamente igual en el caso de la caída de Lehman Brothers. Y si no fue así exactamente entonces será parecido. De lo que no hay dudas es de que esos innombrables siguen libres y tan panchos.
Para mí la película tiene dos partes de muy diferente calibre. La primera es ciertamente interesante, porque va acompañando al descubridor del agujero negro financiero por toda una cadena de mando que nos permite adivinar cómo se plantean los escenarios a ese nivel. Escenarios con repercusión a escala global, desde la capital del mundo.
Pero la segunda parte, una vez entendemos (aunque ya lo conociesemos) el desenlace hacia el que se encamina, no nos atrapa igual. Por contra, refleja mejor las sensaciones que se apoderan de nuestros personajes. Sin embargo, el guión no puede evitar que el pulsómetro de la peli vaya descendiendo.
Huelga decir que semejante casting es el segundo gran atractivo del film. Un acierto con mayúsculas, sobretodo en el caso de los más veteranos. La experiencia es un grado, no sólo en los negocios. Aunque me da escalofríos llamar a "eso" negocios.
Según me han comentado los que han visto el documental Inside Job, es ésa la pieza que refleja con mayor destreza y crudeza lo acontecido en esta crisis mundial. Pero también me han comentado que la tensión se te dispara hasta tal nivel que hay que verla en casa: gritar en el cine no es de recibo.
También he visto ésta en casa, gracias a Filmin, y no grité. Cuando acabó me dejó en silencio un buen rato.

PARA: quien desee entender un poco más quien mueve verdaderamente los hilos del planeta
ABSTENERSE: el que haya comido en la hora anterior (por lo de evitar el corte de digestión)

domingo, 11 de marzo de 2012

Otra tierra

A la venta:
Otra tierra (2011), Mike Cahill

Hay peliculas que poseen la interpretable cualidad de dividir a sus espectadores. En el fondo, ya le gustaría a esta semejante etiqueta, porque significaría que ha gozado de una suficiente respuesta en taquilla. No es el caso. Cine indie muy al uso, cámara al hombro. Tampoco sé si de hecho ha provocado esa división, pero apuesto a que sí.
Yo romperé una lanza en su favor por una sencilla ley que afecta al visionado de las películas: la fuerza de su poso. ¿Que es el poso? lo que queda de una peli 24h después de verla. Hay que esperar, porque a veces ese poso muta para bien. Es el caso.
Dos bandos. Dos tierras. Y varias maneras de exponer, en mi opinión, las diversas impresiones que puede haber dejado.
El ritmo es un primer principio de división. Gustará o no, pero su contenida cadencia es indudablemente apropiada para narrar el presente de alguien que ha sufrido un trauma que cambia su vida.
En su originalidad también tiene dos lecturas. La historia central no es nueva. La hemos visto firmada por Alejandro González Iñárritu. Sin embargo, el inverosimil fenómeno que plantea no puede ser más singular, confiriéndole al film un aroma incalificable, pero irresistiblemente misterioso. Más que sugerentes las estampas con esa otra tierra y su luna en el cielo.
No recuerdo haber visto ejercicios como éste, en el que se mezcla un drama humano, desgraciadamente bastante presente hoy en día, con un nuevo paradigma que lo cambia todo. A modo de metáfora, nos plantea un ejercicio que, de hecho, ocupa ya gran parte de nuestros pensamientos, como el film sabiamente resalta: ¿Qué cosas nos decimos a nosotros mismos? ¿Cómo nos veríamos desde fuera? ¿Que cambiaríamos? ¿Cómo reviviríamos nuestra propia vida? ¿Nos merecemos una segunda oportunidad?
Si, además, bañamos ese coctel con un poquito de romanticismo el conjunto adquiere un aire más que interesante. Reforzado por la interpretación de la guapa Brit Marling, que además es coautora del guión junto al director.
Aun así, el gusto que nos deje seguro que acaba dependiendo de mil imponderables en el momento del visionado: la hora del día, el día de la semana, la compañía al verla, nuestro estado de ánimo... o nuestras ganas de descubrir en el cielo otra tierra. Su influjo es más poderoso que el de la luna.

PARA: aquellos que se jueguen la carta de descubrir algo nuevo
ABSTENERSE: los que sólo juegan con sota, caballo y rey

jueves, 16 de febrero de 2012

La piel que habito

A la venta:
La piel que habito (2011), Pedro Almodóvar


Yo lo siento. Las películas de este director no me acaban de traspasar la epidermis. Como en toda regla, valen grandes excepciones como Hable con ella o, especialmente, Todo sobre mi madre.
Una cosa sí le he venido reconociendo de manera creciente. La factura de sus films es cada vez más depurada y preciosista. No hay otro director en este país que alcance su nivel a la hora de crear unos espacios, básicamente interiores, repletos de un alud de colores y una plasticidad visual tal, que la fotografía del genial Alcaine hace brillar magníficamente. A ello suele añadirle unos acabados muy sofisticados y profesionales en materia de vestuario, maquillaje y música, de su inseparable Alberto Iglesias. También tiene puntos muy especiales de detallismo. ¿A que pocos habíais visto que la tipografía tiene piel?. Y no olvidemos añadir un capítulo nada desdeñable, que digamos: el de las interpretaciones. Consigue que hasta el habitualmente histriónico Sr. Banderas se modere, ofreciendo un sólido retrato de su personaje. Y Elena Anaya esta interesante.
Bueno, ¿pues dónde está el problema? Evidentemente, en el guión. Historias a cual más rocambolesca. Reconozco que en muchas consigue arrancarme sensaciones, habitualmente en forma de risa sobre lo absurdo. Pero lo que nunca consigue es llegarme. No me conmueve, ni me provoca nada que a mi me justifique ver sus peliculas.
Lo del guión es para darle de comer aparte. Ya no sólo por la historia en sí, que tela. En este caso hasta se puede excusar en el hecho de ser una adaptación, que le va como anillo al dedo, eso sí. Me refiero al hecho de que en este último caso me transmite la impresión de querer demostrar que está de vuelta de todo. Como es Almodóvar, puede hacer lo que le plazca. En medio de un aparente thriller, inserta un ingerto de comedia y se queda tan ancho. Pero mi pasaje favorito es el relato que la Paredes suelta a mitad peli. Ale. Como no sé (o no quiero) contarlo de otra manera, pues le meto el discursito que no pinta ni con cola y así me paso por el forro los buenos cánones del guión bien escrito.
Pues eso. Que a estas alturas, ya no creo que este señor consiga nunca habitar mi piel.

PARA: Publicus almodovarianus
ABSTENERSE: el que no haya visto nunca una peli suya

jueves, 1 de diciembre de 2011

Incendies

A la venta:  
Incendies (2010), Denis Villeneuve

Ayer volví a impactarme con la historia de Nawal Marwan. No parece surgida de una obra teatral. Sí parece una pieza descomunal nacida para la gran pantalla. No en vano, el director y guionista acordó con el autor de la obra escribir con libertad y el film cambia en mucho varios aspectos de la obra original, casi media película. El resultado es uno de los más impresionantes ejemplos de guión perfectamente explícito mediante sólo contadísimos diálogos. Algo parecida únicamente en ese aspecto a 2001, una odisea del espacio. En este caso, con menos música pero a su vez igual de evocadora.
Otro de los innumerables aciertos del film es su estructura. Partida en mil pedazos, como la vida de su protagonista, Villeneuve hila como un maestro de alta costura una narración que de tan bien trenzada parece lineal. Doble mérito cuando manejamos tan diversos personajes, parajes y fechas. Sinceramente, no entiendo cómo pudieron darle el último Oscar a la película de habla no inglesa En un mundo mejor, buena película, ya comentada en el blog, pero lejos de la dimensión de ésta. Pero ésa es una batalla perdida que no pienso perderme en entender.
En el aspecto artístico, es sorprendente cómo un cineasta de cultura tan alejada a la reflejada ha podido seleccionar semejante cantidad de emplazamientos y actores tan sumamente realistas. Uno siempre habría imaginado una película así filmada por alguién afectado más directamente por ese frente de conflicto mundialmente conocido y sufrido. Sin embargo, quizás sea esa visión "externa" la que ayuda a potenciar el aleccionador mensaje de la película: en la guerra sólo existe un bando, el del horror, y la vía para ponerle fin está en manos da cada uno de nosotros. Para construir ese mensaje, asistimos de manera pausada pero firme a un relato sobrecogedor de profunda y creciente carga emotiva, con una base circular.
En primer lugar, el círculo es la forma perfecta que mejor ilustra ese bucle de ira y desesperación que subyace en todo conflicto bélico. También representa el punto de apoyo sobre el que una madre explica a sus hijos los principios para cortar ese hilo que representa la espiral de violencia y odio contagioso. Y para mí también ayuda a resumir el inabarcable alud de sensaciones y sentimientos que esta película produce: una película redonda. Absolutamente inolvidable.

PARA: Verdaderos amantes del buen cine
ABSTENERSE: Exclusivos aficionados al cine de acción