domingo, 30 de octubre de 2011

Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio.

Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio (2011), Steven Spielberg


Es curioso como nos llegamos a meter en algunos debates ligados a grandes lanzamientos. El último el de Tintín.
Y con todo ello lo único que conseguimos, evidentemente, es inflar la bola de nieve para deleite de las productoras y distribuidoras que con ello alimentan sus fastuosas campañas.
Que si es fiel al original. Que si está americanizado. Que si es Indiana Tintín. Que si es Tintín Jones. Bla bla bla.
Por mucho que se asista al estreno, es casi imposible acudir a su visionado sin estar ya condicionado, algo que históricamente ocurría en contadas ocasiones, hasta la llegada de las redes sociales.
Pues eso, a veces más ruido que nueces. Lo que he visto hoy es un film de exquisita y avanzada animación que respeta la historia original. Una animación que parece que hoy en día deba obligatoriamente ir acompañada de eso: animación y más animación. Es como si la calidad tuviese que aderezarse con un ritmo desbordante que asegure su dosis de hiperactividad a cada niño. Y aunque sigue llamando la atención esta sorprendente técnica estrenada con Avatar, es inevitable que ya no sorprenda tanto. Por no hablar del 3D.
Y en cuanto a la historia y a su personaje, encuentro fuera de lugar el debate, sinceramente. Me tragué prácticamente todos los comics en su día y me parece que lo que ofrece la pelicula es una obligada adaptación al código del cine comercial actual, nos guste o no.
En definitiva, que siempre celebraré más fondo que forma. Pero al final lo que importa siempre es el gusto que te deje en la boca: una peli entretenida.

viernes, 28 de octubre de 2011

En un mundo mejor

En un mundo mejor (2010), Susanne Bier


La última ganadora del Oscar a película de habla no inglesa aborda un tema desgraciadamente de actualidad imperecedera: la violencia que llevamos dentro.
Aunque recientes y desgraciados hechos en Noruega lo pongan en duda, la sociedad escandinava es uno de los paradigmas de sociedad avanzada, modelo del estado del bienestar. Por eso es interesante que este ejercicio parta también desde su interior. A eso debemos añadir el contraste que la directora plantea al contraponer tal marco con el de otra sociedad en sus antípodas no geográficas: África.
El resultado es un film sobrio que combina unos pocos elementos familiares para sembrar el consabido debate de si la violencia na ce o se hace.
Es acertada la figura de un médico comprometido como nexo de unión entre ambos mundos. La cadencia podrá gustar o disgustar, pero encaja muy bien con el tono y el efecto reflexivo que desea provocar.
Sin embargo, es una lástima que su desarrollo se muestre tan previsiblemente desde demasiado pronto. Los personajes están bien dibujados y, a su vez, las dos familias bien cruzadas. Pero a medida que avanza la pelicula no se ha sabido sacar más jugo a dicho planteamiento.
Bien rodada e interpretada, pero desaprovechada. 

viernes, 21 de octubre de 2011

No habrá paz para los malvados

No habrá paz para los malvados (2011), Enrique Urbizu


A lo mejor es que es mi género favorito, pero qué satisfacción el poder encontrar buen cine negro made in spain. Una auténtica vergüenza que se fuese de San Sebastian a dos velas. No puedo estar más de acuerdo con Carlos Pumares.
Hay varios aspectos dignos de destacar. Es obvio. No por ello vamos a dejar de ensalzar el papelón del señor Coronado. Es de esos papeles que elevan a los actores varios escalones por encima y los catapultan hacia el selecto grupo de memorables. Ya estaba bien en La caja 507 del mismo Urbizu. Pero es que en esta ocasión su rocambolesca caracterización y su madurez combinan a la perfección.
Quizás como contrapeso, su protagonismo es tal que deja algo cojos al resto de interpretes, lo que "desequilibra" algo la peli en ese aspecto. Aunque a mi me gusta Helena Miquel como juez.
En su conjunto la pelicula es más que sobria. Hay que celebrar que nuestro cine esté a esta altura.
Pero me quiero detener especialmente en lo mío: el guión.
Considero un infrecuente pero mayúsculo acierto el juego que nos presenta Urbizu. Sin querer desvelar nada, la acción entra a las primeras de cambio y nos sumerge velozmente en una trama que nos atrapa sin pestañear. Pero lo curioso, y ahí viene lo reseñable, es que manteniendo el mismo grupo de protagonistas la trama mute, casi sin darnos cuenta. Muta pero crece, y nuestro protagonista adquiere una nueva dimensión que, aun así, no cambia su inevitable destino.
Lástima que la  precoz promesa de acción se diluya en el desarrollo el film. Demasiada paz quizás para los malvados. Se echa de menos más pólvora, más confrontación, aunque no esté teñida de rojo.