Cruce de Caminos (2012), Derek Cianfrance
Para reiniciar la temporada de estrenos, tras el repasillo veraniego de pelis del año pasado, mi camino se vuelve a cruzar curiosamente con varios artistas de esas pelis repasadas: con el director de Blue Valentine, con uno de sus actores en dicho film, Ryan Gosling (este tio no para), con Ray Liotta y con Bradley Cooper, al que acababa de ver en El lado bueno de las cosas.
Ya que mencionamos a los actores, no se puede decir que el director tenga mal ojo con ellos porque son un claro valor de la peli. El reparto es destacable: Eva Mendes, Harris Yulin y el que dicen que es el nuevo Leonardo Di Caprio, Dane DeHaan.
En cuanto a su contenido, ya no son nuevas en el cine las historias cruzadas, sin embargo nunca dejan indiferente. La narrativa audiovisual necesita, sin duda, crear recursos narrativos constantemente. Maneras de contarnos historias, maneras de engancharnos, de implicarnos, intentando captar uno de los bienes más preciados y más escurridizos en este hiperconectado siglo 21: nuestra atención.
Tampoco es este film ningun ejercicio desbordante de originalidad. Tres historias narradas de manera cronológica con un único salto temporal, pero importante.
De entrada, gracias a esa estructura, consigue algo nada despreciable: evitar que nuestra atención decaiga una vez conocidos los planteamientos de cada una de las historias. Óbviamente debido al menor tiempo en el que se cuenta cada una, pero también al ritmo narrativo, donde nada es en vano. Se agradece. ¿Cuantas películas gozan de un buen plantamiento y/o un buen final pero no se aguantan en su desarrollo? Cianfrance ya demostró con Blue Valentine que se preocupa por no perder nuestra atención, en aquel caso con un continuo juego de saltos temporales.
Pero cuando llegamos a la tercera historia el plan se le viene un poco abajo. Sin duda, se trata de la más floja de las tres, cuando debería ser justamente lo contrario. Resulta altamente previsible y en ningún caso posee ni la mitad de adrenalina que las otras dos. No por la falta de acción, sino por la falta de tensión narrativa.
Continua siendo, aun así, un trabajo que confirma a este joven director como una referencia a seguir. Porque sigue un camino que explora el que considero uno de los temas más fascinantes que el cine puede y debe tocar: la condición humana.
PARA: conductores que no evitan carreteras secundarias
ABSTENERSE: conductores secundarios que nunca evitan ir a ritmo de Fast & Furious
La vida es un guión que unos leen y otros interpretan, pero que sólo tú escribes. Está en tu mano.
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lunes, 23 de septiembre de 2013
Cruce de caminos
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viernes, 30 de agosto de 2013
Mátalos suavemente
Mátalos suavemente (2012), Andrew Dominik
Siguiendo con el cine negro y siguiendo con la repesca de pelis "perdidas" durante la temporada, llegué a ésta producción marcada con ese acento que tanto les gusta a ellos. No me refiero al idioma sino al apelativo de cine indie 100% american style.
Rollo ambiental obviamente más íntimo que en el de cualquier superproducción del género. Aquí todo el presupuesto se lo deben llevar el casting, que es probablemente lo mejor del film. Oportunidad de oro de volver a disfrutar con el trabajo del malogrado James Gandolfini en un corto papel que parecía querer homenajear a su inmortal interpretación como Toni Soprano. No te olvidaremos Jimmy! Curiosamente (nunca casualmente) aparece tb uno de sus inolvidables rivales en dicha serie, tb con un papel demasiado corto como para llegar a disfrutarlo, Vincent Curatola. En cuanto al resto, se agradece recuperar a Ray Liotta, que es un decir, porque los años le han tratado casi tan mal como a su magullado personaje.
Pero la palma se la lleva el señor Brad Pitt, con quien el director ya trabajó en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007). Hay que reconocer que es un pedazo de actor el tío. En una peli de gangsters, con acción (más bien poca) incluida, se las ingenia para bordar un papel sin mover apenas cuatro músculos de la cara. Uno de esos papeles en los que se puede palpar claramente cómo un actor va adquiriendo madurez. Él sí que actúa suavemente, no como otros que confunden el oficio con coleccionar tics ridículos.
El conjunto no es en absoluto memorable, por mucho que los americanos presuman en festivales como Sundance y demás. Como detalle divertido hay varias imágenes a cámara superlenta que dan a algunas escenas de acción un toque interesante. Y hay un intento en el guión de bañarla con un tinte negro vinculado, no al género, sino a la deprimente situación que vive ese país actualmente en muchísimos barrios suburbanos. Sin embargo, no consigue, en mi opinión, llegar a adherirse a la trama principal como para obtener un producto más cohesionado y redondo.
PARA: seguidores de este gran elenco de actores en su registro "negro"
ABSTENERSE: cualquiera ya cansado de violencia y depresión social
Siguiendo con el cine negro y siguiendo con la repesca de pelis "perdidas" durante la temporada, llegué a ésta producción marcada con ese acento que tanto les gusta a ellos. No me refiero al idioma sino al apelativo de cine indie 100% american style.
Rollo ambiental obviamente más íntimo que en el de cualquier superproducción del género. Aquí todo el presupuesto se lo deben llevar el casting, que es probablemente lo mejor del film. Oportunidad de oro de volver a disfrutar con el trabajo del malogrado James Gandolfini en un corto papel que parecía querer homenajear a su inmortal interpretación como Toni Soprano. No te olvidaremos Jimmy! Curiosamente (nunca casualmente) aparece tb uno de sus inolvidables rivales en dicha serie, tb con un papel demasiado corto como para llegar a disfrutarlo, Vincent Curatola. En cuanto al resto, se agradece recuperar a Ray Liotta, que es un decir, porque los años le han tratado casi tan mal como a su magullado personaje.
Pero la palma se la lleva el señor Brad Pitt, con quien el director ya trabajó en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007). Hay que reconocer que es un pedazo de actor el tío. En una peli de gangsters, con acción (más bien poca) incluida, se las ingenia para bordar un papel sin mover apenas cuatro músculos de la cara. Uno de esos papeles en los que se puede palpar claramente cómo un actor va adquiriendo madurez. Él sí que actúa suavemente, no como otros que confunden el oficio con coleccionar tics ridículos.
El conjunto no es en absoluto memorable, por mucho que los americanos presuman en festivales como Sundance y demás. Como detalle divertido hay varias imágenes a cámara superlenta que dan a algunas escenas de acción un toque interesante. Y hay un intento en el guión de bañarla con un tinte negro vinculado, no al género, sino a la deprimente situación que vive ese país actualmente en muchísimos barrios suburbanos. Sin embargo, no consigue, en mi opinión, llegar a adherirse a la trama principal como para obtener un producto más cohesionado y redondo.
PARA: seguidores de este gran elenco de actores en su registro "negro"
ABSTENERSE: cualquiera ya cansado de violencia y depresión social
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